La hermosa técnica del mosaico requiere de tiempo y paciencia, ya que es un trabajo lento que se ejecuta paso a paso, corte a corte, en varias etapas.
Antes de comenzar con nuestro mosaico debemos elegir y preparar la superficie en la cual trabajaremos. Primeramente nosotras diseñamos las estructuras en fierro, madera o mixtas de acuerdo a la funcionalidad que se le quiera dar.
En una primera etapa bosquejamos el motivo que irá en la superficie escogida, y en un acto de creación poética seleccionamos los colores con los cuales vamos a dar forma a nuestra creación.
Acto seguido procedemos a cortar las piezas de cerámica del tamaño y forma acorde a lo diseñado. Como arte sana y bella requiere de la mayor perfección que podamos darle, para ello lijamos una por una las piezas para lograr los efectos de armonía y encaje deseados.
Construidas las piezas de nuestra composición procedemos a pegarlas con prolijidad y cuidado sobre nuestro diseño, intentando dejar una separación uniforme entre cada una de las teselas.
Terminada esta etapa del proceso creativo fraguamos con el color que unifica y da atmósfera a la obra.
Culminamos con un proceso de sellado que augura durabilidad extra a nuestro trabajo.




















